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Teresa Alarcos: «No podemos prescindir de la mitad del talento de la humanidad que son las mujeres»

Por julio 19, 2022junio 11th, 2024BLOG

Si existe un motor de cambio en medio de las profundas transformaciones que estamos viviendo, ese motor es el del talento femenino. Teresa Alarcos ha reunido las experiencias de veintiuna mujeres de todo el planeta para demostrarlo. Ejecutiva veterana, consejera independiente en varias compañías, Alarcos fundó la plataforma W Startup Community que actualmente preside. Su libro Emprendedoras, las líderes que cambian el mundo en la era digital [Plataforma Editorial] es a la vez un análisis sobre la brecha de género y una fuente de inspiración para avivar el espíritu de emprender en mujeres y hombres.

Rocío Celis. Periodista y socióloga

Usted habla de una marea de mujeres emprendedoras digitales de los cinco continentes.
Estamos en momento de cambio y no podemos prescindir de la mitad del talento de la humanidad que son las mujeres. Y más en esta era de la transformación digital en la que todos tenemos que contribuir para ver la realidad desde diversos ángulos y buscar las mejores soluciones a los complejos problemas que emergen.

¿Cómo son las emprendedoras digitales?
Pues igual que los hombres, solo que hemos entrado en esta industria un poquito más tarde. La tecnología se ha desarrollado alrededor de las ingenierías y las carreras STEM, que tradicionalmente las han estudiado los hombres y en las que todavía las mujeres tenemos una presencia minoritaria. Es cierto que el emprendimiento femenino innovador está emergiendo con fuerza, pero aun hay poca presencia femenina. Solo un 14% de los emprendimientos digitales son cofundados por mujeres y un 5% son fundados solo por mujeres. Emprendemos en todo utilizando tecnologías disruptivas como big data, inteligencia artificial, realidad aumentada, metaverso, robótica, CRISPR (técnica de edición genética)… Todo lo que se puedan imaginar. Hay un montón de ejemplos. El problema es que suelen ser empresas más pequeñas que tienen una atracción diferente porque nosotras solemos ser más conservadoras, sin embargo, cuando nos apalancamos devolvemos antes los créditos. Pero sí que estamos en todas las industrias emergentes: proptech, fintech, sostenibilidad, educatech…

¿Por qué las historias de las emprendedoras trascienden tan poco?
Porque a lo largo de la historia siempre han trascendido poco. Escribí el libro coincidiendo con el 500 aniversario de la circunnavegación de Magallanes. ¿Cuántas personas conocen a la primera mujer que hizo la misma hazaña?, ¿tú la conoces?

No, lo supe leyendo su libro.
Fue Jeanne Baret (botánica). Las mujeres siempre hemos estado en un segundo espacio. Gracias a las redes sociales podemos ahora dar más visibilidad a los proyectos. Decidí escribir este libro durante la pandemia para contar cuáles son las barreras que tienen las mujeres emprendedoras y sus experiencias de emprendimiento, para que sirvan de guía a la siguiente generación. Estamos en el momento del humanismo tecnológico, la gente emprende porque tiene a alguien cerca que le inspira y le quita los miedos que tenemos al error.

¿Cuáles son esas barreras?
Hay un freno cultural. Si dices en casa que quieres emprender es como si dices que quieres ir a Marte con Elon Musk. Los padres prefieren que vayas a un proyecto de seguridad. Luego hay barreras internas, emprender es un papel en blanco y eso da miedo porque estás en el vacío. Hay que quitar el miedo a equivocarse. Y una vez que emprendes está la barrera financiera que es más alta en las mujeres. La mayor parte de los financiadores son hombres y hay un sesgo: el cerebro engaña tomando por bueno lo que es familiar, por eso se queda con presentaciones que hablan un lenguaje más parecido al que se habla en el mundo de las finanzas copado por hombres. Para eso hay dos medicinas. Una, que las mujeres nos acerquemos al mundo financiero y dos, que haya cada vez más mujeres que inviertan en proyectos de mujeres. Esto está emergiendo también con fuerza, en este sentido soy optimista.

 

“Emprender te da un bagaje que muchas corporaciones están buscando”

 

Le iba a preguntar qué es necesario para que haya más mujeres emprendedoras.
Dar visibilidad a mujeres referentes como he hecho yo en el libro. Son mujeres emprendedoras normales de distintos ámbitos socioeconómicos, de zonas rurales a ciudades o de alta pobreza. Ahí cuento cómo han salido adelante, cómo han construido sus redes de contactos o han superado los baches. Algunas de ellas ya no tienen sus proyectos. La estadística dice que fallan 8 proyectos de cada 10, pero emprender te da un bagaje que muchas corporaciones están buscando: personas con iniciativa, capaces de improvisar, de buscar soluciones, de colaborar, que sean resilientes, apasionadas, a las que les guste mucho lo que hacen. Por eso, personas emprendedoras luego se han convertido en mentoras o han entrado en departamentos de innovación de pymes y compañías o se han hecho inversoras porque conocen muy bien los ecosistemas.

Usted plantea en su libro una cuestión clásica: la persona emprendedora, ¿nace o se hace?
Esa es otra gran cuestión. De los emprendedores que nacen hay poquísimos, por ejemplo, la saga de mujeres emprendedoras de la familia Tous o la familia de Amancio Ortega. Se puede aprender a ser emprendedor y de hecho, los emprendedores que nacen también se forman. Por cierto, esta es otra de las barreras importantes porque la formación no está al alcance de todo el mundo. Así que hay que acceder a esas comunidades que te apoyen para apalancarte en experiencias previas, que te den acceso a una aceleradora que te guíe en el camino.

Si las mujeres emprendieran más en el ámbito tecnológico, ¿qué cambiaría?
Se crearía más riqueza, más bienestar. Crearíamos una sociedad más completa y más igualitaria. La tecnología es como saber escribir, es una herramienta transversal a todas las áreas del saber y ahí tenemos que estar desde el sector primario al terciario. Nosotras tenemos que conocer que existen esas tecnologías y utilizarlas. Normalmente, las emprendedoras son mujeres muy formadas que conocen mucho una industria. Ahora está emergiendo una nueva generación que toma como primera opción emprender. En W Startup Community estamos creando una comunidad que se llama Woman Startup Youth con mujeres que han viajado mucho, ven la oportunidad de algo que existe en un mercado y se lo traen a otro mercado y lo ponen en marcha. Es alentador ver cómo emergen estos brotes, estas nuevas emprendedoras.

¿Cómo cree usted que se construye un buen negocio digital?
Lo primero es autoconocerte, saber muy bien cuáles son tus fortalezas. Tienes que buscar a alguien que te acompañe -aunque hay gente que emprende sola-, pero es bueno un equipo que te complemente. Ver la oportunidad. Uno de los fracasos más grandes en emprendimiento es buscar soluciones a cosas que ya tienen soluciones muy eficientes. Es importante buscar una solución interesante y mejor a un problema muy gordo que haya que resolver, por ejemplo, los grandes retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el libro relaciono los proyectos de mujeres con los 17 ODS de Naciones Unidas: lucha contra el hambre, falta de agua, sostenibilidad…

Mm.
También tienes que tener conocimiento de la industria, pasión para llevar a cabo el proyecto y comunicarlo, es decir, crear una red que crea en ti para que ponga sus primeros dineros. Trabajar en ello muy duro, probarlo y pivotar muy rápido de la idea inicial a la que en realidad necesitan los clientes, no buscar una solución que sea perfecta. Y comunicar todos tus pasos a los financiadores -aunque no necesites el dinero- para que vean el motor que te mueve y cómo superas tu camino. Y con todo y con eso es difícil tener éxito. No hay que frustrarse y seguir adelante. Si un proyecto falla, puedes hacer otro.

En Foroe hemos oído que lo interesante es equivocarse barato.
Claro, no ser naif porque ahora es más fácil que nunca prototipar. Lo que hay que hacer es medir el impacto de un error masivo antes de tirarte a la piscina. Estos riesgos los tienes que medir en el peor de los escenarios y ver que los puedes asumir. Esto es importante, no poner todos los huevos en la misma cesta. Hay que equivocarse, pero equivocarse con la cabeza.

 

“Los consejos de administración de las empresas tienen que redefinir su estrategia”

 

Dice usted que «los consejos de administración de las empresas tienen que redefinir su estrategia». ¿En qué sentido lo dice?
Normalmente, los dinamismos que tienen los ecosistemas no están acompañados del dinamismo que deberían tener las corporaciones. Si miras el Nasdaq o el Standard & Poor’s verás que las empresas de mayor capitalización bursátil son tecnológicas. Las empresas o corporaciones están incorporando ya unas áreas de innovación transversales porque se han dado cuenta de que si no ofrecen ese dinamismo, cualquier pequeño jugador les va a romper su modelo de negocio. Esto es lo que quiero decir. Los consejos de administración tienen que introducir en sus conversaciones a personas que sepan qué está pasando en los ecosistemas porque si no, siempre hablarán de auditorías, control y compliance, y poco de estrategia y de qué está pasando en los mercados. Introducir esta diversidad de experiencias viraliza en la organización la cultura innovadora, por eso es importante identificar a las personas innovadoras dentro de la organización que impulsen el cambio.

Antes ha usado la expresión «humanismo tecnológico». ¿Le falta humanismo a la tecnología digital?
Es que al hablar de tecnología se usan unas palabras muy raras y eso te aleja de las personas. Y también la gente habla de tecnología y no de usos de la tecnología. La tecnología está para mejorar la vida de la gente, para hacer las empresas más rentables. Por ejemplo, la medicina, que es pura ingeniería. Vamos hacia un uso de las tecnologías que nos hacen más humanos. Es decir, usaremos más capacidades humanas como sentido crítico o creatividad porque la parte mecánica la harán las máquinas. Alrededor de estas herramientas irán surgiendo las nuevas profesiones.

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