«Las oportunidades de negocio son infinitas para las empresas que se comprometan con la Agenda 2030»

Por octubre 14, 2019noviembre 30th, 2020BLOG

Entrevista realizada a Isabel Garro. Asesora Especial del Alto Comisionado para la agenda 2030 del Gobierno de España. Reconocida experta internacional en Desarrollo Sostenible. Conoce al detalle los 17 objetivos que configuran la Agenda 2030 impulsada por la ONU en 2015, concebida como una oportunidad histórica de transformación mundial a favor de las personas, el planeta y la prosperidad. Comprometida con este ambicioso plan de acción, esta Licenciada en Administración de Empresas lideró durante 14 años la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas. Consciente de la imprescindible implicación de los sectores público y privado para el cumplimiento de los ODS, Isabel Garro es, desde hace un año, Asesora Especial del Alto Comisionado para la Agenda 2030 del Gobierno de España.

Realizada por Rocío Celis, Periodista y Socióloga

Puedes escuchar la entrevista:

Naciones Unidas hizo un llamamiento para que el sector privado se alinee con la Agenda 2030. ¿Qué conocimiento tiene el tejido empresarial español sobre los desafíos que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Hay varios estudios que reflejan que ese conocimiento en la comunidad empresarial es dispar entre las organizaciones de mayor y menor tamaño. En la actualidad, se dice que en torno al 80% de las empresas del IBEX 35 son conscientes de la existencia de la Agenda
2030 y están trabajando de manera específica en las temáticas que les incumben y se vinculan con sus objetos de negocio. Sin embargo, nos queda muchísimo trabajo por hacer con las pequeñas y medianas empresas que son el tejido económico fundamental del país.

¿Por qué le interesa a empresarios y empresarias comprometerse con los ODS?

Porque la Agenda 2030 de Naciones Unidas nos habla de cómo van a ser las actividades económicas y la sociedad en los próximos años -nos quedan diez años para 2030 que está a la vuelta de la esquina-. Los empresarios y empresarias que realmente quieran desarrollar actividades de negocio con visión y proyección tienen que saber no solo cuál es la realidad que nos rodea, sino también el futuro. La Agenda 2030 nos indica -desde un punto de vista empresarial- dónde van a estar los riesgos que pueden afectar a un negocio y sobre todo, las nuevas oportunidades que nos van a abrir líneas de actividad y de negocio que hasta el momento no se hayan trabajado. En definitiva, nos enseña el camino a seguir. También nos enseña a las administraciones públicas -nacionales, autonómicas, locales, internacionales- por dónde van a ir las cosas, qué sectores estarán en auge y aquellos que probablemente se reduzcan, sufran una ralentización, o incluso, una paralización. La Agenda 2030 es un faro muy claro de hacia dónde vamos y nos da ideas sobre cómo podemos orientar nuestra actividad.

¿Dónde estarían esas posibilidades de negocio para las empresas que se impliquen con la Agenda 2030?

Uno de los temas es la digitalización. El ODS 9 se refiere a la innovación, las infraestructuras sostenibles y la digitalización que nos van a dar oportunidades de negocio muy significativas. A nivel global, la educación, la energía y la alimentación, nos arrojan una cifra de unos 12.000 millones de euros anuales de oportunidades para el sector empresarial, y también oportunidades de generación de empleo en torno a 380 millones de puestos de trabajo. El ODS 11, que es el relativo a ciudades, habla de la construcción de ciudades en clave sostenible. Tenemos que rehacer prácticamente todos los edificios de nuestras grandes ciudades y estudiar de nuevo el desarrollo más eficiente de las nuevas construcciones y la rehabilitación de edificios. En el ODS 12 de economía circular hablamos de que vamos a tener que reinventar muchos de los sectores productivos. A nivel europeo está en auge el desarrollo de materiales, embalajes y envases más respetuosos con el medio ambiente. En el ODS 3, relativo al bienestar y la salud, hay todo un sector entero por desarrollar que va a beneficiar a los ciudadanos y nos va a proporcionar nuevos sistemas que, por ejemplo, con nuestro teléfono móvil nos permitirán hacernos un seguimiento médico o tener acceso a un médico de manera automática. En fin…, hay numerosas oportunidades. Y la visión es que estas oportunidades no solo generan crecimiento y desarrollo para empresarios y empresarias, sino que permitirán que la sociedad se sienta parte de ese proceso y que los ciudadanos no son dejados atrás. Por lo tanto, son infinitas.

“No solo se va a desarrollar el sector empresarial tradicional, también la economía social”

Entonces, ¿la invitación es para todo tipo de empresas sin importar tamaño o actividad?

Sí, de cualquier tamaño. En el fondo estamos hablando de que no solo se va a desarrollar el sector empresarial tradicional, sino también el cuarto sector -la economía social-, actividades de negocio que redunden positivamente en la sociedad. Muchas de estas organizaciones son start-ups que están estudiando la resolución de retos que afectan a la sociedad y que van a proporcionarnos oportunidades de negocio muy significativas que probablemente cambien el mundo. Hablábamos antes de la digitalización que va a permitir -tanto a empresas pequeñas que estén empezando como a empresas de mayor tamaño que están reorientando sus actividades de negocio-, encontrar en la Agenda 2030 ese mapa de dónde tienen que posicionarse. Afecta absolutamente a todos los sectores, de manera muy significativa a los sectores productivos de nuestro país -turismo, alimentación, etc.-, a organizaciones de naturaleza empresarial y también a aquellas que tengan un foco de carácter más social.

¿Esto significa que sostenibilidad y rentabilidad son compatibles?

Son absolutamente compatibles. Esta afirmación venía siendo una evidencia en numerosos estudios desarrollados en los últimos quince años que demuestran que sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas, sino todo lo contrario, están correlacionadas de manera positiva. Creo que en el medio y largo plazo van a ser un efecto multiplicador o de aceleración de las posibilidades de negocio. Y por el contrario, aquellos negocios que no se incorporen a estas nuevas actividades -a este nuevo foco de la Agenda 2030- muy probablemente tendrán enormes dificultades para seguir adelante.

¿Y por dónde tendrían que empezar las empresas que decidan alinearse con los
ODS? ¿Cuál sería el primer paso?

Como en cualquier proceso de análisis empresarial, lo primero es hacer un diagnóstico de la situación. Tenemos que conocer qué es la Agenda 2030 y nuestro posicionamiento en ella. Tenemos que saber cuáles son nuestras debilidades, fortalezas y qué oportunidades y riesgos tenemos por delante y a partir de ahí, ver qué modificaciones tenemos que llevar a cabo en nuestra organización para incorporar la Agenda en nuestra actividad de negocio. Eso significará muy probablemente transformaciones en los organigramas, en las asignaciones presupuestarias, en el análisis estratégico de nuestra actividad y obligará a mirar hacia afuera. Uno de los puntos más importantes de la Agenda 2030 es el desarrollo de alianzas empresariales con actores de toda naturaleza, lo que significa que en el futuro muy probablemente no podremos hacer negocio si no trabajamos conjuntamente con la sociedad y con las organizaciones de carácter social. Por tanto, tendremos que ver quiénes son, con cuales estamos más alineados y nos tienen que ayudar a desgranar la situación actual. Es cierto que se habla mucho de la transición ecológica y que no es oro todo lo que reluce. Tenemos que ser capaces de tener una visión crítica y -como bien saben empresarios y empresarias- arriesgar en cierto sentido en hacer una apuesta por lo que creemos que va a ser el futuro. Lo que nos recuerda la Agenda 2030 es que llevamos muchísimos años de desarrollo, pero que esta evolución también nos ha llevado a las crisis actuales que hemos vivido y nos indica dónde no tenemos que volver. Por eso, este análisis tendrá que hacerse con honestidad y ver cuál es el mundo que queremos construir y que queremos dejar a las siguientes generaciones.

«La Agenda es una oportunidad única de empezar a trabajar en
alianza para crear el mundo que queremos dejar en 2030”

 

Usted es Asesora Especial del Alto Comisionado para la Agenda 2030 del Gobierno de España. ¿Qué se está haciendo desde la Administración Pública para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

El trabajo del Alto Comisionado en este año se ha centrado en la construcción de la estructura de gobernanza de manera que pudiéramos aterrizar la Agenda 2030 en toda la Administración General del Estado, en las Comunidades Autónomas y, además, en el poder legislativo. Se ha estructurado el trabajo de todas las organizaciones ministeriales, se ha creado un grupo de alto nivel para trabajar de manera transversal entre todos los Ministerios, se ha creado un Consejo de Desarrollo Sostenible que agrupa a todas las organizaciones de la sociedad civil y les llama a dialogar. Es verdad que muchos de los retos que tenemos por delante no tienen actualmente una solución, o sea que tendremos que dialogar para llegar a esas soluciones. También se ha creado una comisión nacional para dar a conocer todas las iniciativas que se están haciendo en las diferentes Comunidades Autónomas y una comisión mixta Congreso-Senado que pretende acercar el legislativo a la Agenda y generar un espacio de diálogo e interacción entre los diferentes partidos políticos que transforme en el largo plazo las políticas que nos gobiernan. Y una segunda área de actividad ha sido la divulgación. Cuando llegamos al Alto Comisionado en julio de 2018 hicimos una encuesta en el CIS para saber si los españoles y españolas conocían la Agenda 2030 y la cifra estaba en torno a un 11%-13%, así que este era un reto muy importante, que la gente la conociera. El último año ha sido un antes y un después en el interés de la ciudadanía por los ODS. Y también hemos trabajado en la medición para ser capaces de saber cómo la Agenda va transformando nuestra realidad económica y social. Queda mucho trabajo por hacer porque a partir de aquí tendremos que desarrollar una estrategia de desarrollo sostenible y poner en práctica lo que hasta ahora hemos estado diseñando. Desde el Alto Comisionado tenemos una visión muy clara de a dónde vamos y esperamos poder ponerla en práctica dentro de pocas semanas.

Desde su responsabilidad actual, ahora que tiene una visión más amplia de la implantación de los ODS en España, ¿cómo se sitúa nuestro país en el contexto internacional? ¿Qué impresión tiene?

Pues la foto de España con respecto al resto de países es extraordinariamente positiva. Tengo la suerte de trabajar en Europa y conocer a mis contrapartes, dado que participamos de manera muy activa en un grupo de trabajo que se constituyó dentro del Consejo de la Unión Europea, y España tiene ahora mismo una posición de liderazgo en la difusión de la Agenda 2030 y en la estructuración de la misma dentro de los Gobiernos. De los 193 países que firmaron la Agenda en el año 2015, 65 de ellos han presentado un examen de situación -informe de progreso de su implantación de la Agenda- y de estos, solo 18 han creado una estructura de gobernanza. España es uno de ellos y es uno de los países que más ha sido puesto en valor por cómo lo ha hecho en áreas específicas como el trabajo en transición ecológica y en muchas otras áreas que afectan a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ahora llega el momento de seguir adelante. Es un proyecto ilusionante no solo para las organizaciones empresariales, sino también para todos los profesionales que trabajan en las Administraciones Públicas y creo que es una oportunidad única de empezar a trabajar en alianza y crear conjuntamente este mundo que queremos dejar para después del año 2030.

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